blog de aula de lengua y literatura 1º de bachiller

marzo 15, 2009

Si esto es un hombre, de Primo Levi. Reseña de Stefan Gueorguiev

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 1:34 pm


Si esto es un hombre

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo

Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.


Si esto es un hombre
(en italiano original, Se questo è un uomo) es un relato escrito por Primo Levi entre diciembre de 1945 y enero de 1947, en el que se cuenta la experiencia cotidiana propia del autor, de ascendencia judía, durante su cautiverio en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial.

Publicada a partir del material escrito recopilado para un informe técnico encargado por los aliados tras la liberación del campo, la obra vio la luz pública con dificultades en Italia en 1947 con una modesta tirada de 2.000 ejemplares por lo que pasó inadvertida hasta que tras la edición en 1963 de la obra La Tregua, con la que Primo Levi alcanzó mayor popularidad, la segunda edición de 1958 promovida por la editorial Enaudi la daría a conocer mundialmente como uno de los testimonios de mayor alcance sobre el holocausto o Shoá. En palabras de su biógrafo Ian Thomson:

“Ninguna otra obra transmite de manera tan directa y profunda el horror incomparable del genocidio nazi”, La Vanguardia, 11/4/07


Se questo è un uomo
relata el día a día de Primo Levi y sus compañeros prisioneros en Auschwitz, a donde fue deportado tras ser arrestado como miembro de un pequeño grupo de resistentes en diciembre de 1943. En la obra se recurre frecuentemente a citas y pasajes de La Divina Comedia de Dante como ilustración de la caída al Infierno con la que Levi equipara los horrores vividos por la deshumanización a la que fueron sometidos los prisioneros forzados a una lucha por la supervivencia.
Levi, que se había licenciado como químico en 1941, logró evadir la operación de selección que llevaba directamente a la ejecución y eliminación de los presos para ser transferido a un campo auxiliar de trabajo forzado de donde transmitió en detalle la labor de los Kapos y su empleo de la violencia, el miedo al frío, la hambruna constante, la humillación y la ausencia de solidaridad. Más tarde, logró ser enviado a la enfermería enfermo de escarlatina, donde pasaría sus últimos días como prisionero hasta su evacuación poco antes de la liberación del campo por las tropas del Ejército Rojo. En 1976, Levi añadió un anexo en el que recopiló las respuestas a las preguntas más frecuentes que le fueron planteadas durante su etapa posterior como conferenciante sobre la obra y sus circustancias.
Tomado de la Wikipedia

Correo electrónico : steve_ig@hotmail.com
URL    : 
Whois  : http://ws.arin.net/cgi-bin/whois.pl?queryinput=88.8.207.108
Comentario:
Si esto es un hombre. PRIMO LEVI

Esta obra es uno de los pocos testimonios que tenemos sobre el horror que se vivía en los campos de exterminio de Auschwitz. La obra trata sobre Primo Levi, un judío italiano licenciado en química que con solo 22 años es capturado en Italia y deportado, junto a miles de judíos y prisioneros italianos, niños, hombres y mujeres a Auschwitz. (Polonia).
Cuando llegan, pasan por una breve inspección en la cual separan a los niños pequeños, mujeres y ancianos a un lado y a los demás a otro. Los primeros son conducidos directamente al campo de exterminio mientras que los otros son llevados al campo de trabajo.
Ahí empieza el infierno que durante un año tendrá que soportar el protagonista. Todo el equipaje y ropa que llevan encima se les es quitado. Pasan por una ducha fría en la que se les afeita y desparasita como a animales y se les tatúa el número que será como su nombre durante su estancia en Auschwitz.
A continuación los internan en barracones donde amontonan a hasta 200 hombre,  dos por litera. Cada día reciben la misma comida a la misma hora, sin excepción, una ración de potaje y otra de pan. Delante de su barracón había una fuente pero estaba prohibido beber porque el agua era tóxica con lo cual, la única forma de hidratarse era comiendo el potaje. Debido a su pobre alimentación, insuficiente para subsistir más de medio año, los presos sentían la necesidad de cambiar cosas como botones, zapatos, cuchillos o cucharas por una ración de pan o potaje. Auschwitz. estaba organizado de tal forma que si alguien decidía seguir las normas moría en pocos meses por desnutrición o por caer enfermo. A mediodía, en la cola de la comida, solo los más débiles o prisioneros primerizos se colocaban al principio de la cola, ya que nadie quería que les tocara la parte más acuosa del potaje. Además, todos aquellos que no tuvieran cuchara se tenían que buscar la vida para comerse su ración. Había más listos que hacían su propio cuenco, más grande de lo normal, para poder comer más.
Los prisioneros estaban obligados a llevar ropa interior, calcetines, una camiseta y el fino uniforme. Además, todos aquellos que no gozaran del favor de los SS, es decir, la gran mayoría, estaban obligados a llevar los respectivos zapatos de madera. Estos zapatos eran la peor pesadilla para los internos ya que constantemente les salían llagas y heridas. También disponían de una chaqueta para el frío invierno de Polonia que podía llegar a los 20ºC bajo cero. Pese a esto, no se les permitía dormir con la chaqueta puesta. Él frío insoportable, y el constante ir i venir de la gente que iba a orinar para sacar todo el potaje que llevaban dentro, hacía imposible dormir con normalidad. Primo Levi afirmaba que era imposible dormir más de 3 horas sin orinar.

Auschwitz no era como una simple prisión, todo estaba jerarquizado. Entre los prisioneros había diferentes escalafones. Los más fuertes y los que más poder tenían de entre los prisioneros eran los Kapos o jefes de comando de trabajo; luego iban los jefes de barracón y a continuación todos aquellos que no fueran judíos: prisioneros ingleses, polacos, prisioneros políticos… En el escalafón más débil se encontraban los judíos. Una de las cosas que más me ha sorprendido era la actitud que tenían unos prisioneros con otros, raras veces podías encontrar un apoyo o alguien que te ayudara. Todos miraban por lo suyo, por sobrevivir, por no perder las pocas fuerzas que les quedaban ayudando a un pobre judío que seguramente iba a ser quemado como los demás. Los prisioneros recibían brutales palizas de sus superiores constantemente y no podían hacer más que callar.
Primo Levi supo manejar la situación.  Encontró a otro compatriota suyo, Alberto.  Juntos lograron ser más listos que los demás consiguiendo comida negociando con los trabajadores alemanes que trabajaban con ellos en la Buna (campo de trabajo) o sorteando los reconocimientos para la cámara de gas. Pero lo que realmente ayudo a Levi a aguantar hasta el final, fue su traslado al comando de química y posteriormente al laboratorio, donde simplemente tenía que hacer pruebas y apuntar sus resultados en un cuadernillo, mientras que los otros prisioneros cargaban piedras, sacos de cemento y otros trabajos inhumanos desde la salida del sol hasta la puesta.
El factor decisivo para la supervivencia de Levi fue su ingreso al Ka-Be (enfermería) pocos días antes de la llegada de las tropas rusas. Todos los ingresados en la enfermería fueron abandonados a su suerte por los alemanes, mientras que todos los otros, en ese momento unos 20000, fueron ejecutados a 20km del campo de concentración.
Los diez últimos días en los que Levi estuvo en el Ka-Be fueron sin duda los más horribles de su vida. Abandonados por los alemanes a su suerte, vio como a su alrededor morían hombres en sus camas y quedaban ahí durante días ya que nadie tenía fuerzas para quitarlos. Los enfermos de diarrea estaban rodeados de excrementos y el olor a descomposición y excrementos era insoportable. Los enfermos morían de hambre y sed. Gracias a la fuerza de voluntad del protagonista, este consiguió encontrar comida y demás objetos para garantizar su supervivencia.
La obra me ha gustado bastante ya que nunca había conocido de tan cerca cómo era la vida en Auschwitz. Es algo que realmente es bueno para estar al corriente de lo que el ser humano es capaz de hacer con sus semejantes.

1 comentario »

  1. Una maravilla de libro..
    me lo mandaron en el instituto y me parecío brutal y al mismo tiempo fiel a ala realidad, por lo que me encantó.

    Comentario por roxana — abril 10, 2012 @ 5:18 pm | Responder


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